Karlovy Vary

 Karlovy Vary (República Checa)


Karlovy Vary es una ciudad-balneario de la República Checa. Tomó este nombre en honor a su fundador, el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Carlos IV, en 1350. Las fuentes de aguas termales y la belleza del lugar captaron el interés de numerosos escritores, músicos, artistas y políticos del centro y del este de Europa en el siglo XIX, que pronto la convirtieron en un selecto lugar de retiró y salud que alcanzó fama mundial.




Está situada en la parte occidental del país (montes Sudetes), en la confluencia de los ríos Eger y Teplá (caliente, en checo). El casco antiguo lo forma un conjunto de edificios de variados estilos: barroco, art noveau, neoclásico… que le confieren la apariencia de un bello museo al aire libre. Varias columnatas decoran la ciudad. Desgraciadamente, la más espectacular, que resguarda el géiser de 12 m de altura, con agua a 72 grados centígrados de temperatura, ocupa hoy una construcción de la época comunista desprovista de atractivo. Vamos a detenernos en dos de ellas: 




La columnata del Molino, construida a finales del siglo XIX en estilo neorrenacentista, es un bello pabellón abierto por tres lados, cuya techumbre se apoya sobre 124 columnas corintias. Alberga cinco de las 12 fuentes termales que dan fama a la ciudad (posee 80). Toma su nombre de la primera fuente (56 º C) que entró en funcionamiento en el año 1705. Se suman a ella, las de la Roca (46,9 º), Libuse (62 º), Rusalka (60 º) y Wenceslao (65 º).




La columnata del Huerto (Sadová Kolonáda), del año 1881, es obra de los arquitectos austriacos F. Fellner y H. Helmer. Está realizada con prefabricados de hierro fundido. Desemboca en el templete con el jarrón de la fuente de la serpiente, de donde sale agua a 28,7 º C. 




La iglesia ortodoxa de san Pedro y san Pablo, de estilo ruso-bizantino, se encuentra en el barrio de balnearios de la parte alta de la ciudad, llamado Westend. Fue levantada en 1898 según un proyecto impulsado por pacientes de origen ruso que acudían a la ciudad a beber de sus aguas medicinales para sanar de sus dolencias. Se trata de una maravilla arquitectónica que refuerza su belleza con el deslumbrante color dorado de sus cinco cúpulas bulbosas. 






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